Los contratos inteligentes no tendrían un uso tan proliferado como se espera, según un nuevo estudio sobre el tema.

El informe, el cual fue publicado por la International Swaps and Derivatives Association (un grupo de comercio OTC para empresas de derivados) y el bufete legal de Londres, Linklaters LLP, coloca un nuevo punto de vista sobre los contratos inteligentes y la tecnología de libro contable (DLT). La ISDA es un grupo que comprende más de 800 empresas, fue formado en la década de los 80.

Destaca que el uso de estos contratos, los cuales son códigos que se ejecutan una vez que ciertas condiciones son cumplidas, serían más útiles con instancias particulares.

El informe argumenta:

“Ciertas cláusulas operativas dentro de los contratos legales los llevan a ser automatizados. Otras cláusulas no operativas, por ejemplo, la ley por la cual está sujeto un contrato, son menos susceptible a ser expresadas en un código computarizado. Algunas cláusulas legales requieren una interpretación legal, lo cual crea un nuevo reto.”

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Según el informe, con cláusulas operativas se refiere a acciones legales más objetivas, por ejemplo, una que requiera un pago en cierta fecha en una cantidad que se calcula dependiendo de la naturaleza del trabajo.

“Se asume que uno de los usos más posibles de los contratos inteligentes en el corto plazo será el de las cláusulas operativas, en vez de cláusulas no operativas,” dice el informe.

Las cláusulas no operativas están sujetas a interpretación humana, como es el caso de la aplicación de la ley bajo ciertas condiciones. El informe señala que, desde el punto de vista del grupo, los contratos programables no podrán tomar en cuenta las interpretaciones subjetivas humanas.

“Por ejemplo, de ocurrir un default bajo las cláusulas Master de la ISDA, esto le da derecho a la parte que no está en default a impedir cualquier otra transacción. Pero dicha parte podría no querer ejecutar esta cláusula inmediatamente, dependiendo del contexto comercial a la hora de ocurrir esto, la naturaleza de dicho default, y otros factores externos,” se lee en el informe.

Pero incluso dentro de las cláusulas operativas, los autores sugieren que debe darse una definición estándar de los términos y actividades complejas a la hora de crear dicho contrato inteligente.

“Esto requeriría esas acciones, por ejemplo, los pagos y entregas, que sean representados en un estándar más formal dentro de las definiciones de la ISDA, permitiendo que sean interpretados por máquinas,” concluye el informe.